La pericial pensada para el procedimiento
Cuando un asunto llega a los tribunales, el informe pericial cambia de naturaleza: deja de ser un documento de análisis para convertirse en prueba. Y como prueba será examinado por la parte contraria, contrastado con otras periciales y sometido a interrogatorio en la vista.
Por eso todos mis dictámenes judiciales se construyen con tres principios:
- Metodología explícita: qué se ha inspeccionado, qué se ha medido, qué documentación se ha analizado y qué comprobaciones se han realizado. Una conclusión sin método es una opinión vulnerable.
- Evidencia trazable: cada afirmación relevante se apoya en datos verificables — fotografías, mediciones, documentos, normativa — que el tribunal pueda seguir.
- Claridad expositiva: un dictamen que el juez no entiende no cumple su función. Las cuestiones técnicas complejas se explican con precisión pero en lenguaje comprensible.
Ámbitos en los que actúo como perito
Mi actividad judicial se centra en los mismos ámbitos que el resto de mi ejercicio: siniestros de seguros y controversias de cobertura, responsabilidad civil —especialmente en construcción—, patología constructiva y defectos de edificación, Todo Riesgo Construcción y seguro decenal, y valoración de daños.
La ratificación en sala
La defensa del dictamen es parte del encargo, no un añadido. Asumo la ratificación, las aclaraciones solicitadas por las partes y el careo técnico con otros peritos, y preparo con el abogado los puntos débiles de las periciales contrarias. La experiencia demuestra que la vista se gana en gran parte durante la elaboración del dictamen: un trabajo riguroso es fácil de defender; uno superficial, imposible.